
Mi hermano suele ser sabio. Una vez me dijo que yo era un vidrio, no creo que exista una mejor descripción de lo que soy. Toda la gente que llegó a conocerme en profundidad supo darse cuenta de la fragilidad que me consume. Si, me consume, me desgasta, me crea problemas. No puedo lidiar contra ella, porque yo soy ella. Soy yo la que se quiebra, se rasga, se parte en mil pedacitos. Soy yo la que puede estar tan entera como rota. Tan sólida como inexistente (si, desaparezco, dejan de aguantarme, me tiran al tacho, se olvidan de mi). Si esto solo me trae problemas, pero no lo puedo cambiar, ¿que se supone que tengo que hacer? Es verdad, durante mucho tiempo logré esconderlo, logré mantener el vidrio sin que le falte ninguna parte pero, alguna razón que no reconozco, está logrando que empiece a resquebrajarse. Si solo pudiera unir las partes, "qué vida tendría". Aunque creo fervientemente que cuando algo se rompe adentro, no se puede completar. Puede aparentar estar entero, pero no lo está del todo. Nunca se está sólido en todos los aspectos. No. "La felicidad absoluta, NO EXISTE". Que pena, ¿no?
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