Ese cosquilleo intermitente, que despierta cada mirada.
Miradas que se sostienen, congelando el tiempo.
Solos. Vos, yo. Y los minutos no pasan.
Y nosotros ahí, felizmente estancados en un instante eterno.
Mientras mis manos pasean por tu espalda, te miro.
Te siento cerca, conmigo, a una distancia inexistente. Pegados. Enredados.
Mientras, viajo en tus caricias hacia una realidad donde solo existo yo, donde sólo existís vos.
Y en la realidad existo por vos. Y en la realidad: mi mundo... sos vos •